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domingo, 12 de diciembre de 2010

Protegido por la mafia

No sé qué pensé cuando, al retirarme de aquél local, después de comprar el almuerzo mi tío que me acompañaba me dijo que viera una etiqueta pegada en el vidrio del mostrador: "Protegido por la mafia. Si me pegas, nosotros te pegamos".

"Ya estamos empezando ahora nosotros con esto, a recibir protección de los delincuentes", decía mi tío. Y yo no sé si ya estamos empezando o si siempre hemos tenido eso: Un lugar que recientemente intentó abrir con un intento de restaurante familiar, fracasó rotundamente; el rumor es que no cubrían la cuota de protección de los mafiosos del lugar.

A uno, simplemente, dándose a conocer en la colonia como una persona "buena onda", recibe protección implícita de la mafia y en ocasiones es necesario conocer aunque sea a uno de los que sabes que son parte del grupo mafioso.

Así funciona, así siempre ha estado, el punto es que eso era algo que los adultos comenzábamos a ver de jóvenes y ahora los jóvenes lo ven de niños y sinceramente pienso que es una pena llegar a tales niveles. Pero bueno, no me mortificaré tanto por ello.

¡Vaya, nuestras colonias!

Parece que la inundación no se ha ido y que sube la marea.

domingo, 1 de febrero de 2009

Ratas en la Colonia

…Y no me refiero a esos mamíferos de los drenajes profundos, plagas de las ciudades, que en comparación de las ratas de dos patas que intentan amedrentarnos diariamente, tienen un mejor aspecto y nos contagian amistad.
Son esos precisamente, aquellos que rondan las esquinas de nuestras calles, aquellos que observan cómo vestimos, cuántos aparatejos modernos nos colgamos encima, los que con más frecuencia aparecen por estos rumbos.
Cada semana se escuchan casos en los que el primo del vecino de un amigo, o uno mismo, somos testigos de un asalto, un asesinato o cualquier acto similar de violencia. Nuestras colonias cada vez muestran todo esto y lo que es peor: nos estamos acostumbrando y hasta buscándole un sentido gracioso y/o justificable para todo ello porque, por lo regular, no nos tocó a nosotros o a nosotros nunca nos pasará.
Si anoto las situaciones, que mínimo han ocurrido en 2 meses en no más de 10 cuadras a la redonda de mi casa, sumaré más de 5, quizá unas 7. La frecuencia de estos eventos no es agradable. Imagino la situación más allá de estos límites.
En una ocasión, caminaba con un amigo y nos atacó la “tripa nocturna asesina”, esa que te hace sacar dinero de quién sabe dónde para comprar algo de comer en la madrugada. Nos detuvimos en un local de “garnacha”, tacos, etcétera; compramos un alambre, mi amigo pagó con un billete de $200, el cambio sería de poco más de $100, mismo que al recibirlo comenzó a contar mientras nos retirábamos del local y en sincronía con el paso de un par de tipos que observaron con astucia el dinero que mi amigo no terminaba aún de contar. Nuestro rumbo era el mismo que aquellos sujetos seguían, sin embargo, nos detuvimos y regresamos al local con el pretexto de comprar unos refrescos y esperar que los sospechosos siguieran su camino, se alejaran o algo similar. Situación que no ocurrió, así que decidimos ir por el camino de regreso y buscar otro que nos llevara a casa, entonces pude observar como caminaron hacia nosotros, mi amigo me preguntó si venían cerca, afirmé, sugirió que corriéramos, y eso hicimos. Sacamos buena distancia de ellos, que no esperaban nuestra reacción y observamos su sorpresa a distancia y ya más seguros.
Ya a salvo, comiendo y lejos del lugar, mi amigo comentó que su error había sido ir contando el dinero afuera del local. ¿Error? – pensé. ¿Por qué debe ser un error contar tu cambio, tu dinero?
Sin duda, las sugerencias de seguridad que actualmente se dan a conocer nos hacen preguntarnos si en realidad son medidas lógicas, es decir, una persona puede andar con su computadora en cualquier calle de cualquier colonia pero no lo haría porque corre riesgo de ser asaltado. Obviamente, antes va la vida que la lógica de las cosas. ¿No?
Aquellos audaces que se atreven a enfrentarse contra las hordas del crimen para intentar solucionar la situación y siguen con vida, son aquellos que se han preguntado lo mismo, pero han actuado; aunque yo imagino que no tienen nada que perder. Y como yo sí tengo mucho que perder y no me siento de plástico o con una bandera con una paloma blanca cargando y seguida de miles de personas, solamente me dedico a escribir un poco sobre esto, desde mi cómoda y “segura” habitación donde no tengo ratas y donde sé que si dejo un zapato viejo a la deriva, seguro aparecerán.

martes, 19 de agosto de 2008

Balazos y regreso a clases

Fue bastante sonado durante la semana pasada el asalto y asesinato de un hombre de unos 28 años de edad cuyo nombre no publicaré en esta entrada. Según los mirones y alrededor de tres periódicos de circulación nacional, el hombre cargaba consigo más de 100 mil pesos y manejaba una camioneta cuando los asaltantes (desconozco el número, unos dicen 2 otros 3) intentaron detenerlo pero el conductor no se detuvo, fue entonces que los balazos comenzaron a sonar. Una bala dio en el pecho del conductor y éste perdió el control del vehículo que termino chocando con otra camioneta estacionada. Los asaltantes abrieron las puertas de la camioneta, bajaron al chofer, quien seguía con vida, le golpearon en el rostro, lo dejaron en el piso, tomaron el dinero y se fueron.

Otro caso, pero éste sin vidas humanas que cobrarse (por suerte), sucedió el domingo pasado al frenar un auto e impactarse uno más detrás de éste; los ocupantes del primero bajaron del auto y tomaron piedras que estaban cerca con la intención de lanzarlas al auto de atrás; al percatarse el otro conductor, hizo lo propio y desenfundó un arma de fuego (cuyo calibre desconocemos) lanzando balazos al aire y uno que fue a dar al barrote de una reja de un cibercafé cercano. Aquellos que llevaban piedras en las manos, subieron de inmediato en su vehículo y escaparon del lugar a toda velocidad mientras que el otro auto y sus ocupantes también huyeron de la escena.

Las personas del cibercafé quedaron perplejas al notar que una bala se impactó contra un barrote de la reja de entrada del local, ya que de no haberse impactado en ese lugar, la bala hubiera herido seriamente a uno de sus clientes; un joven de aproximadamente 16 años.

A la fecha se desconoce la identidad de los involucrados de ambos casos, sin embargo, la prensa amarillista de la colonia repite a gritos que los delincuentes que mataron al ocupante de la camioneta han sido capturados y presos, pero la comunidad entera, misma que en su mayoría solo ven las noticias de la televisión y hacen quejas mudas sobre los acontecimientos violentos en toda la capital, solamente elevan su nivel de venganza, coraje, miedo e incertidumbre hacia aquellos que hoy se dicen (y siempre se han hecho llamar) defensores de la ley.

Estos eventos pasaron a pocos días de que los niños y jóvenes de nivel básico regresaran a clases. Es notable la presencia exagerada de padres de familia en las escuelas de alrededor a la hora de entrada y salida de sus hijos: -"La situación está muy mal, no se puede confiar en ningún pinche policía, aquí ya nada más haces algo y te sacan la pistola y te matan… no es posible"- me comentaba una madre de familia al preguntarle qué opinaba acerca de los violentos sucesos de la última semana.

Es verdad que la delincuencia está, que en muchos casos convierte a la familia (sobre todo a los hijos menores de edad) en presa del miedo y evitan salir incluso a los parques cercanos a intentar relajarse, pero también es cierto que el silencio siempre está presente. Nos gusta mirar como asesinan a personas, nos gusta oír al siguiente día las reseñas en los panfletos que vende el clásico sujetillo con altavoz, nos gusta comentar en casa: "Se pasan… no es posible… ya no se puede confiar… ya no es seguro salir de tu casa…", nos encanta salir a preguntar a nuestros conocidos que fue lo que pasó, si es que vieron algo, pero nunca hacemos algo en serio.

Dejo esta entrada para ser apreciada por usted, señor, señora, que ha dado con el sitio por cualquier razón, incluso por accidente, para que saque sus propias conclusiones y por supuesto, nos dé su opinión, que siempre será divulgada en este espacio, que pronto dará noticias más agradables también.

lunes, 27 de agosto de 2007

¿Por qué cerraron?

Como buen ciudadano, me di a la tarea de escuchar chismes y no a investigar seriamente.

Unos dicen que había muchos hoyos en esa zona y que cerraron para tapar, pero para ser unos hoyos, pues yo creo que eran unos hoyotes.

Otros comentan que los que habitan ahí se pusieron locos un día y tomaron la calle por que les cae bien gordo que pasen los "chimecos" por ahí.

Otros dicen que en época de lluvias todo se inhunda y el agua se mete a las casas, además, el pasar de los camiónes hacen la de "viento" en el mar, creando olas interminables.

Un buen día, una ancianita iba caminando y ¡toma! que la atropella un chimeco. Dicen que no es la primera víctima por ahí. Los vecinos ya habían hablado del peligro, pero como siempre, los de la delegación no hicieron caso, además de que se echan la bolita con los del estado, con eso de que es paso de camiones de allá, a veces el D.F. se lava las manos en muchos asuntos y sus congéneres del Edo. de México también, pero en esta ocasión, al ver a la muerta, pues decidieron hacer algo.

Luego ya pasó lo que pasó con la molestia de los camioneros y su relajo de cerrar, etc, etc.

¡ah, que cosas! ¡Ahogada la anciana a tapar el hoyo! perdón ¡Ahogado el niño, a sacar el agua de las casas! perdón... ya se me olvidó como iba.

Esto de la anciana, si pasó, y sí fue por eso que cerraron, para arreglar, yo creo que el drenaje y talvez pongan un "topezote".